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Este es uno de los principios del método que ha causado y sigue causando mayor controversia. Durante muchos años se ha creído que una posición de pelvis basculada (en adelante pelvis en retroversión) era más segura para la práctica de actividad física,  incluso el propio Joseph Pilates, influido por otras artes de movimiento como el yoga o la danza clásica, trabajaba en esta posición. Con los avances en el conocimiento de la biomecánica humana se ha demostrado que una pelvis natural (en adelante pelvis neutra) es más funcional y por tanto, menos lesiva. En la siguiente foto se muestran 3 posiciones diferentes de pelvis: la primera es la neutra (la correcta, isquiones apuntan al suelo), la segunda es en anteversión (isquiones hacia atrás, provocada normalmente por una musculatura abdominal débil) y la tercera es en retroversión (provocada normalmente por una musculatura lumbar débil). Ya que el método pilates busca el equilibrio entre nuestros músculos, es lógico que la pelvis neutra sea la más correcta.

 

¿Cómo sé cuál es mi posición de pelvis?

La manera más sencilla es tumbado boca arriba con las piernas ligeramente flexionadas. Observa si tu ombligo se queda más alto que tu pubis (pelvis en anteversión), tu pubis más alto que tu ombligo (pelvis en retroversión) o en la misma línea (pelvis neutra).

anteversión                                retroversión                                neutra

También lo puedes observar sentado, si te quedas con los isquiones hacia atrás (anteversión), hacia delante (retroversión) o clavados en la silla (neutra).


anteversión                                retroversión                                neutra

De pie es la posición más compleja de controlar, si me quedo con el abdomen suelto (anteversión), con los glúteos empujando hacia delante (retroversión) o en una posición intermedia (neutra).



anteversión                                retroversión                                neutra


El trabajo en una posición correcta de pelvis

Aunque al principio nos cueste mucho trabajo modificar nuestra posición de pelvis, si fuera necesario, es un trabajo lento, pero muy beneficioso. Cuando los ejercicios de pilates nos creen mucha inestabilidad, e incluso notemos cierto dolor en la zona lumbar, comenzaremos colocando una posición de pelvis con un poco de retroversión (pero sin aplastar la zona lumbar), hasta que nuestros músculos internos abdominales se vayan fortaleciendo y sean capaces de mantener una posición de pelvis neutra, si no en todos los ejercicios, en la mayoría.

 

Irene Núñez Penalva